LA REGIÓN DE FRONTERA
URUGUAY-BRASIL.
LA RELACIÓN BINACIONAL
LA FARROUPILHA
El regionalismo es un comportamiento caracterizado, por la aceptación de
la existencia de una unidad política mayor y por la búsqueda de favoritismo y
autonomía en las decisiones de la unidad mayor en las políticas económicas y
sociales. Por lo tanto, el “énfasis no recae sobre las peculiaridades del folklore,
vestimenta y/o lenguaje, sino sobre aquellos factores que pueden demostrarse
que afectan las relaciones políticas, económicas y sociales de la región con
otras regiones y con la unidad gubernamental mayor, generalmente el
Estado-Nación"(Historiador J. LeRoy Love).
Las relaciones entre Uruguay y Brasil tienen por antecedente la rivalidad
entre España y Portugal en el período colonial y abarcan tanto las relaciones
de Estado a Estado como las relaciones entre sociedades de ambos lados de la
frontera.
Los nexos entre orientales y riograndenses se renovaron durante la revolución
artiguista con la aplicación del Reglamento de 1815 y la distribución de
tierras en una zona extendida hasta la actual ciudad de Santa María.
Los comienzos del Estado Oriental coincidieron con el surgimiento del
movimiento separatista de Río Grande, la revolución farroupilha. En sus inicios
en 1833, esta insurrección fue eminentemente reivindicativa pero pronto derivó
hacia un proyecto de independencia nacional. La idea propuesta de conformación
de una unidad política nueva, con sistema republicano y una base territorial
que integraría a Uruguay y Río Grande, es indicativa de las visiones que se
alentaban sobre el escenario regional.
Las guerras civiles posteriores a la Guerra Grande
tuvieron consecuencias en el territorio fronterizo, no sólo porque en ellas
participaron combatientes que procedían de una y otra parte, sino porque muchas
veces la organización de la guerra se cumplía en el territorio vecino, con
recursos y apoyos logísticos diversos. Ejemplos de esta práctica fueron las
revoluciones de Flores aunque en ese caso, al apoyo local se sumó el respaldo
activo del gobierno central en Brasil. Las revoluciones de Timoteo Aparicio y
de Aparicio Saravia contaron con apoyo local desde Río Grande, a la vez que
muchos orientales de frontera, entre ellos los hermanos "Saraiva",
participaron en la revolución federalista de Río Grande en 1893. El liderazgo
regional de esta familia es registrado en la historiografía brasileña (Coronel
2010).
En la zona de Rio Grande do Sul y norte del Uruguay en los años de 1830
suceden distintas confrontaciones en diversos ambientes simultáneos.
La indefinición de
los límites geográficos
y la autoridad de gobierno, hace que una vasta zona se encuentre en una
situación por lo menos confusa. La banda oriental española incluía a Río Grande
en tratados anteriores y hacía poco pertenecía al Brasil, aunque lejano al
gobierno de Río de Janeiro. Portugal y España, en manos de Napoleón no estaban
en condiciones de combatir ninguna idea separatista. El tratado de
“Tordecillas” había caducado.
Como en toda América, las
luchas políticas
e ideológicas eran entre liberales y conservadores. En Río Grande pasaron a
ser Caramús y farrapos según los despectivos adjetivos de sus opositores.
Entonces
concepciones de Imperiales
y nuevas ideas republicanas; cristianos y masones; intereses económicos
franceses ingleses; todos en conflicto luchaban por afirmar sus respectivos
intereses.
Un factor clave en el inicio de este conflicto fueron
los impuestos diferenciados del gobierno del Brasil a la
producción de saladeros de carne, que normalmente eran para el consumo interno
brasilero en contra de los saladeros argentinos y uruguayos, castigaban al
comercio de los fazenderos locales.
También estaban los intereses de los países vecinos apoyando y oponiendo
según su entender, en su desarrollo económico, buscando apoyos políticos, en un
convulsionado mapa geográfico
Personajes que se entremezclan. Uruguayos como Presidente Fructuoso Rivera,
con apoyos del los conservadores imperiales brasileros. Oribe con el apoyo del
presidente Argentino Rosas y que apoyaba a los farrapos, mas no tanto, que
pudieran volver la idea de Provincias Unidas del Río de la Plata de Artigas, resultaban
en una serie de hechos curiosos y algunas veces fortuitos. Varios militares y
caudillos riograndenses tuvieron una importante actuación militar anterior,
entre ellos Bento Gonçalvez que había sido parte de la lucha por las ideas de
las Provincias Unidas del Rio de la
Plata
Lo destacado es que durante 10 años
ideas separatistas en el sur del Brasil intentaron ser una República independiente,
de origen liberal y que por unos meses/años el mapa geográfico de Améríca tenía
un país más, que fue la República
Riograndense y la República Juliana
cuyos presidentes fueron Bento Gonçalvez da Silva y Gomes Jardim.
La revolución, de carácter republicano, influenció movimientos que
ocurrieron en otras provincias brasileñas, en São Paulo en 1842 y la “Sabinada”
en Bahía en 1837, ambas de ideología liberal.
La
Guerra
de los Farrapos o la
Revolución Farroupilha son los nombres por
los cuales se conoció el conflicto republicano y posteriormente separatista
ocurrido entre el 20 de septiembre de 1835 y el 1 de marzo de 1845 en la
entonces provincia de Río Grande del Sur, alcanzando la región de Santa
Catarina (República Juliana) al sur del Brasil.
Tuvo como líderes el general Bento Gonçalves, general Antônio de Sousa Neto,
coronel Onofre Pires, coronel Lucas de Olivo, diputado Vicente da Fontoura,
Pedro Boticário, general Davi Canabarro, coronel Corte Real, Coronel Texeira
Nunez, coronel Domingos de Almeida, mayor Vicente Ferrer de Almeida,coronel Domingos
Crescêncio de Carvalho, general J. Mariano de Mattos, general Gomes Jardim
además de recibir inspiración de italianos de la Carbonaria refugiados
en la región, y la ayuda del republicano Giuseppe Garibaldi.
Los ríograndenses, los habitantes de la campaña, tenían mucho de común con
los pobladores rurales de las Provincias Unidas del Plata: eran
gaúchos,
tan de a caballo como los gauchos de las cuchillas orientales o de la pampa
occidental; vestían bombachas, usaban el lazo, bebían mate y expresaban en un
portugués de acento sudista. Hasta su manera de combatir era, el clásico
entrevero de la “montonera”: grupos de jinetes cargando de sorpresa, para
desbandarse y rehacer el ataque inmediatamente.
Los
gaúchos, la gran mayoría de la provincia, fueron el fermento y
el apoyo de la revolución: por eso se la llamó despectivamente de los
farrapos.
Sólo una minoría de habitantes de las ciudades, apoyados en funcionarios y
militares imperiales, permaneció leal a la unidad brasileña: se les dijo
caramurús,
como a los portugueses de los tiempos coloniales.
En la época del período de la regencia en Brasil, el término
"farrapo" (harapo) era despectivamente imputado a los liberales por
los conservadores (
caramurus) y con el tiempo adquirió una significación
elogiosa, siendo adoptada con orgullo por las dos partes.
En 1835 se inicia en Río Grande la
guerra separatista de los
farrapos. El jefe es Bento Gonçalvez da
Silva, todo un caudillo rioplatense: estanciero de pocas palabras, su gran
prestigio –por sereno, valiente y servicial– estuvo entre los
gaúchos
de la campaña, no entre los doctores y comerciantes de Porto Alegre y las
ciudades de la costa; y se entendió mejor con los estancieros como él que
gobernaban en el Plata, que con los políticos y cortesanos de Río de Janeiro.
Llama la atención el nombre de Giuseppe Garibaldi en esta contienda mas por
su fama en otros lugares, pero el Partido Liberal estaba ligado con parte de la
masonería, y pertenecía al grupo con ideales de igualdad, libertad y
fraternidad, ideales republicanos que también difundían en América.
La insurrección de Río Grande fue precedida por un acercamiento de los
farrapos con los orientales y argentinos; pues nada querían saber aquéllos con
Río de Janeiro, extraña por cortesana y alejada por la distancia, y mucho los
acercaba en cambio a sus vecinos del sur: las estancias ganaderas de Río Grande
poco tenían de común con las
fazendas y
engenhos del norte
donde se plantaba y elaboraba el azúcar y el café. Era otra manera de vivir y
otros ideales.
En Uruguay Fructuoso Rivera seguía los lineamientos del Imperio y los
caramurús (y todo lo que le viniera a su alcance). En Argentina, el presidente
Rosas y Oribe encontraban afinidad con los farrapos de Bentos Gonçalvez.
Comienzan las primeras escaramuzas que no son favorables a los farrapos.
Porto Alegre cae en manos de los conservadores y apresan a Bento Gonçalvez. A
pesar de ello y para levantar la moral, el coronel revolucionario Souza Netto
proclama el 11 de septiembre de 1836, después de derrotar a una partida
imperial en
Seival, la “República Independiente de Río Grande”. El 6
de noviembre se instala en la villa de Piratinim el “Congreso Nacional” de la
nueva República: bandera (oro y verde, atravesada en diagonal por la franja
punzó)
, escudo, constitución,
representantes diplomáticos, etc. A pesar de estar preso, Gonçalvez es elegido
presidente, reconociéndolo caudillo de Río Grande y en su ausencia ejercerá un
vicepresidente.
El 14 de noviembre el ministro de Relaciones Exteriores de la nueva
República, José Pinheiro de Ulhoa Cintra, envía a Buenos Aires al médico José
Carlos Pinto portando a Rosas la comunicación oficial de la independencia. Pero
Rosas, envuelto en la guerra con Bolivia, no puede tomar en 1836 una actitud
definida de protección a Río Grande, que lo llevaría a una guerra formal con el
Imperio. Se limita a recibir “particularmente” a Pinto, y a ofrecerle bajo
cuerda la ayuda posible.
Bento Manuel (otro Bento) apoya al Imperio y a Rivera. Consigue apoyo de 300
hombres para terminar con Oribe. Pero…cuando aún no habían cruzado la frontera se
produce un cambio radical en la guerra de los
farrapos: Manuel,
disgustado con el Imperio, se pasa con su ejército a los republicanos y jura
fidelidad al Río Grande Independiente (marzo de 1837). Significa la victoria
para éstos. Junto con Manuel, Rivera y Lavalle se encuentran inesperadamente
convertidos de
caramurús en
farrapos.
En noviembre Gonçalvez escapa de su confinamiento en el
Fuerte do Mar
de Bahía y consigue volver a Río Grande a ponerse al frente de la República. Al mismo
tiempo llega un italiano de espíritu aventurero y rara habilidad, a quien
Gonçalvez propusiera ejercer el corso con la bandera independiente. Es José
Garibaldi. Al poco tiempo se ha hecho de una escuadrilla y siembra el terror en
la laguna
dos Patos.
La causa comprometida, ahora está fuerte. En 1839 Garibaldi por agua, y el
general
farrapo David Canabarre por tierra, se apoderan de la
provincia de Santa Catalina; la independizan de Brasil con el nombre de
República
Juliana, y la federan a Río Grande.
En 1839 la
República Riograndense formó una confederación conjunta con la República Juliana,
la cual fuera proclamada ese mismo año, en Santa Catarina, y cuya capital era
la ciudad de Laguna.
La conversión de Manuel provoca un vuelco en la actitud de los
farrapos
hacia la Confederación
y el Estado Oriental. Manuel convence a Gonçalvez que es preferible la alianza
de Rivera y Lavalle, que la federación con Rosas y Oribe. Aquellos dependerían
de Río Grande que los ayudará a tomar el gobierno. José Mariano de Mattos,
dirigente de la masonería de Río Grande y partidario de la nueva política,
ocupa el ministerio de Relaciones Exteriores: el 21 de agosto de 1838 firma con
Andrés Lamas, representante de Rivera, y Martiniano Chilavert de Lavalle, un
curioso tratado de ayuda militar y política. Río Grande apoyaría a Rivera y a
Lavalle, y éstos a su vez a los
farrapos.
Por disputas entre franceses y argentinos, Oribe presionado tiene que dejar
la presidencia. Rivera pasa a ocupar el gobierno de
hecho del Estado
Oriental. Este llegaba comprometido más o menos secretamente con todo el mundo:
unitarios argentinos,
farrapos riograndenses, imperiales brasileños,
franceses. Se comprometía con todos, para no hacer nada a favor de ninguno.
Después de su apogeo en 1839, la
revolución de Río Grande empieza a declinar La
República Juliana
tiene una efímera vida de cuatro meses, pues la antigua Santa Catalina será
prontamente reconquistada por los imperiales.
En 1840 Bento Manuel, en otra de sus rápidas y originales
conversiones, abandona a los
farrapos resentido por no encontrar el
puesto a que se consideraba acreedor; promete formalmente, no obstante, no
tomar las armas a favor de los imperiales. Por esa defección los
farrapos
pierden la posesión de la ribera y se constriñen a defenderse en el interior. El
18 de septiembre de 1841 Garibaldi, tal vez porque la pérdida de la costa
impide sus expediciones de corsario, escapa hacia Montevideo y desde allí se
disculpa con el Imperio y obtiene su perdón. Ofrecerá luego sus servicios y su
escuadrilla corsaria para hostilizar a la Confederación Argentina,
que Rivera acepta complacido.
En octubre Vicente Fontoura, es comisionado por los farrapos para negociar
las definitivas condiciones de paz. Conferencia con Caxias en Bagé; las
propuestas son aceptables: a nadie se perseguirá por la rebelión, los rebeldes
serán admitidos en la guardia nacional, ejército de línea y en los cargos
públicos, en el mismo pie que los leales. Los
farrapos son dueños del
interior y los
caramurús de la costa, posiciones que no han variado
mayormente en los años de lucha. Aprovechando la tregua,
Chico Pedro
cae sorpresivamente sobre el campamento de Canabarro y se da el gusto de
destrozar al último ejército republicano. Caxias lo desaprueba con estrépito,
pero el
destemido guerrilheiro con sus fuerzas irregulares está bajo
el control del jefe imperial. Será premiado con un título de nobleza: barón de
Sacuhy.
La historia de la Revolución Farroupilha fue narrada en La casa de
las siete mujeres (en portugués A Casa das Sete Mulheres), novela histórica de
la escritora brasileña Leticia Wierchowski. La novela narra la vida de siete mujeres
de la familia de Bento Gonçalves da Silva. Ellas habitan en la casa de la
hacienda familiar, protegidas de los posibles ataques de las tropas imperiales.
En medio de la historia, Giuseppe Garibaldi se enamora de la sobrina de Bento
que concluye en una serie de amores cruzados.
Actualidad.
Lo que ocurre hoy en la frontera es una
fiesta, que alrededor del 11 de setiembre
se realiza en conmemoración de la Republica Riograndense.
Tanto en Rivera-Santana, como Aceguá, o Porto
Alegre se realizan distintas actividades de confraternidad entre Uruguay y
Brasil. En Aceguá la semana Farroupilla es el evento cultural mas importante
del año. Semana de bailes, comidas, música, pencas, caballo, niños, Elección de
“prendas”, y grupos musicales que actuán
en la semana entera.
Los puestos tradicionales se implantan en la línea divisoria, traen la
llama farroupilla desde Laguna y la cuidan y alimentan hasta el último día de
fiesta. Los distintos CTG (Centros de Tradicionalistas gaúchos) se convierten
en lugares e encuentro y camaradería.
Cierra un desfile de 500 caballos y carros
antiguos.
Orgullosamente visten como gauchos de ambos
lados de una línea que bien pudo no existir.
Bibliografía:
Wikipedia
LA REGIÓN DE FRONTERA
URUGUAY-BRASIL Y LA
RELACIÓN BINACIONAL: PASADO Y PERSPECTIVAS Isabel Clemente